viernes, 11 de enero de 2019

KRAHER EN LA TENTACIÓN

















EleJía
“Un profesor es el que te enseña,
Y un maestro es del que se aprende”
Si bien hay muchos dignos de esta frase
recuerdo a un flaco que por su peso cae
sin ser nunca el primero de la clase
destacó de maestro, me refiero a Krahe
Poemaba como querría cualquiera
y cantaba como nunca nadie quiso
meter en sus versos muy capaz era
retículo endoplasmático liso
Bebía con Juanito el caminante
y entre sábanas de seda dormía
fumaba como no debe hacerlo un cantante
y como hay que alimentarse, comía
ESTRIBILLO
     Didáctico, escuálido, irónico,
     quimérico, ergófobo, onírico,
     mayúsculo, crítico, histriónico,
     romántico, esdrújulo, satírico.
     Con Brassens y Buñuel ahora puedes charlar
     esperando tumbados el juicio final
     mientras el día llega os toca aguantar
     las gilipo-o-o-lleces del personal.
----------
Como la miel endulza demasiado
probó a echarle hiel a las hojuelas
y resultó que los jefes de estado
salieron más carcas que sus abuelas
Y como nadie fue profeta en su tierra
todas sus canciones están hechas “ad hoc”
sin pretensión de empezar una guerra
pero siempre buscando provocar algún “shock”
Recuerdo la vez que de ingenuo pecaste
y siempre supiste que España no va bien
antes que mandar todo esto al traste
nos hemos convertido en un todo a cien
Él gustaba de hacernos llorar sonrisas
escribía lecciones de una vida distinta
narraba historias con pausas, sin prisas
mandragoreando arriba y abajo con la Jacinta
ESTRIBILLO
Buscó el gran amor en el Himalaya
también Canadá es parte de su pasado
casi lo llevan al Tribunal de la Haya
por contar la receta de un herético asado
Muy destacable de su cuerpo de atleta
eran sus sesos currando a destajo
fue un campeón con la cuchufleta
y llegó penúltimo en el tour del trabajo
Las monedas las llevó en el bolsillo
cuando fue al encuentro de Caronte
sacadas de algún que otro cepillo
de los de Jauja, nunca del Pío Monte
Nos espeta con resignación moderada
ahora sentado a la derecha de Garcilaso
“Ya os dije que en este lado no hay nada,
pero venid con muda limpia, ¡por si acaso!”
ESTRIBILLO
Finalmente los hijos de tu cromosoma
hablarán de su padre con admiración
pero dejando aparte el genoma
todos somos hijos de tu canción


Mi pequeño homenaje al maestro



MALDITO PARO

Entero pasó Abril, entero Mayo,
y sigues sin llamar, putón malayo,
y que te llame yo me lo has prohibido,
no sea que descuelgue tu marido.

¿Qué delicado ser se te ha esposado
que por mimarlo a él me das de lado?
Perdona, pero es un tanto injusto
que no le des ni el mínimo disgusto.

Y un día y otro día y otro día
soy víctima de tal sensiblería.
Si el timbre de mi voz le desagrada,
a mí también el suyo, no es por nada.

Maldito sea el paro y sus secuelas,
el siempre en el hogar y yo a dos velas.
Debería de hacer algo el gobierno,
sin ti mi primavera es un invierno.

Me faltan nuestras citas clandestinas
para que mi rosal dé más que espinas,
me apena que esos dos labios gozosos
los bese sólo el rey de los ociosos.

Y un día y otro día y otro día
soy víctima de tal melancolía ...
tú llámame, mi amor, que estoy en vilo,
pendiente, telefónico de un hilo.

Puedes hacerlo a cobro revertido
si por la situación de ese marido,
ese acaparador, ese suertudo,
tenéis lo de la pasta un poco crudo.

Y si es hombre de bien dirá: qué suerte,
al menos la mujer se me divierte.
Pero temo que no, que no lo sea;
en paro la virtud se tambalea.

Y un día y otro día y otro día
soy víctima de tal economía
Guardáis el corazón como oro en paño,
¡maldito sea el paro, cuánto daño!



EL TÍO MARCIAL

 “Tan pronto por aquí” dijo el tío Marcial
con un gesto de asombro,
cuando la vio venir con su blanco sayal
y la guadaña al hombro.

“Tengo mucho que hacer, no me puedo morir...
vete a cortar el césped”.
“Al contrario, Marcial, te debieras sentir
feliz de ser mi huésped.

Has trabajado bien, hora es de descansar
bajo losa de mármol
para alguien como tú, al mundo ya dejó
un hijo, un libro y un árbol”.

“El árbol que planté, benemérita acción
porque ya quedan pocos
en mi pobre ciudad, era un sauce llorón.
Llorón pero sin mocos.

Pero resulta que tenían otro plan
las urbanizaciones:
pobre sauce llorón, ya secó el alquitrán
tus verdes lagrimones.

El libro que escribí y que a nadie plagié,
era un grueso volumen
donde con ilusión puse todo lo que guardaba
en el cacumen.

Pero resulta que, sopesando el papel
de muy mala manera,
dijo el inquisidor: a la pira con él.
Y pereció en la hoguera.

Y el hijo que me dio mi adorada mitad,
nos salió inconformista
o quizá intelectual o emigrante quizá
o, en fin, quizá turista.

Porque resulta que, nacido en un país
de gritos iracundos
tuvo que abandonar y ahora vive en París...
se fue por esos mundos.

Y la próxima vez te juro que seré,
oh patria, algo más práctico:
te dejaré un borrego, una fotonovela
y una flor de plástico”.

“No habrá próxima vez, Déjalo ya, Marcial... ”
le respondió la muerte.
La guadaña zumbó. Así que, menos mal,
hemos tenido suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario