martes, 27 de noviembre de 2018

De la mano

Comenzaste un viaje con orgullo
al lado de alguien que creías conocer
juntos desde el alba hasta el anochecer
mezclaste tu equipaje con el suyo.
Y te dio la mano.
El paseo estaba colmado de rosas
el cielo era azul y el sol estaba saliendo
caminabas  alegre y sonriendo
sólo vosotros, no había más cosas.
Te acarició la mano.
Nubes en el horizonte aparecieron
las rosas se tornaron cardos
y palabras hirientes como dardos
de sus entrañas, cual losa, surgieron.
Te soltó la mano.
En ti surgió una terrible duda
huir por el campo o seguir adelante
¿dónde se quedó tu fiel amante?
¿cuándo llegó esta soledad muda?
Ya no ves su mano.
Silencio, sorpresa y mucha distancia
intentaste acercarte con un abrazo
por respuesta, tan solo rechazo,
desdén, desamor y exigencia rancia.
Te levantó la mano.
¡Corre!, antes de que sea tarde
tu fiel amante no desapareció
no lo veías, pero nunca existió
no hay más madera que la que arde.
Agitando la mano,
¡adiós!